Omar Jara: Corregidor Zañartu
Columna de Juan G. Ayala, profesor del Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad Técnica Federico Santa María.
Columna de Juan G. Ayala, profesor del Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad Técnica Federico Santa María.
Las regiones que más atención necesitarán en el segundo gobierno de Michelle Bachelet serán la de Antofagasta, la del Bío Bío, y la de Valparaíso. Zona limítrofe e influencias de tráfico de todo tipo, el conflicto étnico no resuelto durante décadas, y la corrupción detectada a niveles administrativos, respectivamente. Esos son los dilemas que deberán enfrentar los gobernadores nominados. De las tres provincias, la de Valparaíso es la más compleja, habida razón que en Antofagasta y el Bío Bío, los problemas se construyen desde una espiral negativa de influencias internas e internacionales. En el norte, la irrupción del capital extranjero y las malas prácticas regionales, en el sur la influencia reivindicatoria internacional de los pueblos originarios, y la propia historia de castraciones denominada eufemísticamente “pacificación de la Araucanía”.
En Valparaíso, el problema de corrupción denunciado por la Alianza de centro derecha, y la Concertación de centro izquierda, admiten suponer que los hábitos y las prácticas de malversación, y la sangría financiera ejecutada mediante la fuga de instrumentos de pago, cancelaciones indebidas y alteraciones de postulaciones y propuestas, son más difíciles de erradicar porque en el puerto no hay a luces vista, un agente externo al que desviar la atención y la sospecha culposa. En Antofagasta y el Bío Bío, la tensión entre lo foráneo y lo local dibujan la ecuasión malsana, en Valparaíso los elementos de esta son solo aparentemente internos.
El escenario de trabajo del gobernador Omar Jara, político desde la dirigencia estudiantil, será muy difícil. Tendrá que hacer uso de todo su capital político, y de todos los instrumentos técnicos y jurídicos que tenga a su disposición, para dar un poco de luz a tan compleja situación, atendido que involucra a tantas personas, como cheques e instrumentos mercantiles fueron girados en montos calculados para burlar los controles auditables ordinarios de la administración pública, tal como lo señalara el senador Ricardo Lagos Weber el sábado 25 de enero, cuando refrendó su malestar por la corrupción que caracteriza al gobierno regional.
Deseamos las mejores competencias al nuevo gobernador, lo conocimos en acción pública cuando compartieramos mesa de trabajo en el proyecto del Parque Cultural Valparaíso, fueron varios meses donde hubo de demostrar sus dotes de conciliación y de justicia entre intereses contrapuestos. ¿Tendrá ahora la capacidad para liderar y conducir soluciones justas, limpiando el espacio regional de intereses cruzados y agentes enquistados en la burocracia local?. No son los tiempos del Corregidor Zañartu, pero bueno sería emular a ese administrador del siglo XVIII, “firmeza de la autoridad para con los alteradores del orden público”. Zañartu pasó a la historia por el puente de Cal y Canto, ¿por qué pasará Omar Jara?.
Fuente: UTFSM / Comunicaciones - 12/03/2014
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