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UTFSM | 2013

La importancia de la alimentación en la jornada laboral

Una mala dieta en el trabajo puede provocar que las personas no enfrenten adecuadamente sus desafíos. Cecilia León, profesora de Técnico Universitario en Control de Alimentos de la Sede Viña del Mar de la Universidad Santa María habla al respecto.

La importancia de la alimentación en la jornada laboral
Comunicado de prensa

La importancia de la alimentación en la jornada laboral

La actividad laboral y la rutina diaria han hecho que las personas alteren sus horarios y consumo de alimentación. Según un estudio de Adecco el 33% de los trabajadores no sale a almorzar, y de estos un 17% almuerza en su escritorio.

Para Cecilia León, profesora de Técnico Universitario en Control de Alimentos de la Sede Viña del Mar de la Universidad Santa María, existe una estrecha relación entre salud y trabajo. “La alimentación es uno de los factores que afecta nuestra salud, en la actualidad vemos cómo el cambio en la alimentación chilena ha repercutido en el aumento de enfermedades como diabetes, hipertensión y obesidad”, por ello, agrega la docente, es necesario adaptar la alimentación a la actividad laboral con el fin de mejorar el rendimiento y reducir la fatiga.

El tipo de alimentación que consume una persona en el trabajo, tiene repercusiones nutricionales y de salud, por lo que es importante saber elegir los alimentos. El problema, según explica León, es que “hoy las personas pueden elegir entre comida rápida, que lamentablemente está cargada hacia los lípidos, sal y la ventaja es que es económica; mientras que otro tipo de alimentación indica una preparación culinaria donde están presentes las proteínas, carbohidratos, fibras y en menor escala los lípidos (grasas y/o aceites), pero requiere más tiempo de preparación para su consumo”.

Una mala alimentación en el trabajo, sostiene la docente, “puede provocar que las personas no puedan enfrentar adecuadamente su jornada, debido a no completar sus aportes energéticos, también se puede tener un factor de poca concentración en lo que realiza, decaimiento y descontento. Por otra parte si la alimentación no es equilibrada o balanceada se expone a las personas a padecer de enfermedades de carácter nutricional por excesos o déficit. Hoy la mala alimentación está dada por el consumo en exceso de sal y grasas en las comidas lo que ha producido un aumento en las enfermedades cardiovasculares y de hipertensión que repercuten en la vida laboral de todos”, afirma la profesora USM.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que el consumo calórico por comidas en el día sea de un 25% del aporte calórico en el desayuno; el 30% en el almuerzo; el 15% durante la merienda y el restante 30% a la hora de la cena. A esto agrega León, una distribución del aporte calórico diario de la siguiente forma: 50% de energías deben provenir de carbohidratos, 35% de lípidos y 15% de proteínas. Los adultos, complementa, requieren un aporte calórico diario de aproximadamente 2.300 calorías para el caso de los hombres con actividad ligera, y en la misma situación las mujeres requieren 1.900 calorías.

Según la experta, una alimentación equilibrada debe integrar carnes blancas, rojas, pescados, verduras crudas y cocidas, frutas, cereales y legumbres, así como consumo de agua en aproximadamente 2 litros por día, evitando grasas y aceites. Para los trabajadores que no disponen de gran tiempo para cumplir con sus comidas diarias, Cecilia León recomienda un buen desayuno que incluya proteínas, cereales, fruta, leche, té o café, “esto les da un buen aporte calórico, y a la hora del almuerzo pueden optar por una colación que incluya una fruta, jugo, cereal o yogurt”.

Un buen desayuno, añade la profesora, condiciona el estado físico, psíquico y nutricional en las personas de toda edad. Finalmente, aconseja evitar dejar de consumir alimentos en las horas normales: desayuno, almuerzo, once, cena, ya que eso produce trastornos de alimentación al compensar la falta de un horario en el siguiente, lo que resulta un consumo de alimentos exagerado y desbalanceado.

La alimentación de las personas depende de la actividad laboral, edad, sexo y salud de los trabajadores. Estos factores son fundamentales para elaborar una buena alimentación. Igual de importante es tener en cuenta que de acuerdo al esfuerzo físico que demande la actividad laboral, las personas deben recibir un mayor o menor aporte calórico.

Por último, finaliza la experta en Control de Alimentos, “también es importante considerar la actividad física, realizar ejercicios unas tres veces por semana por un tiempo no menor a una hora, y tener presente que la actividad laboral no es ejercicio físico para mantener la salud”, concluye.


Fuente: UTFSM / Universidad Técnica Federico Santa María - 07/08/2013