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Académico USM cuenta el impacto del análisis de la química de los glaciales en altura

Investigación encabezada por el Dr. Francisco Cereceda, Director del Centro de Tecnologías Ambientales, busca descubrir los reales efectos de la contaminación atmosférica sobre los glaciares de Los Andes y cómo sus señales químicas sobre la nieve y el hielo permiten una reconstrucción paleoclimátic.

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Descubrir los reales efectos de la contaminación atmosférica sobre los glaciares de Los Andes y como sus señales químicas sobre la nieve y el hielo permiten una reconstrucción paleoclimática para entender el futuro del cambio climático, es el objetivo de un innovador proyecto desarrollado por el académico del Departamento de Química de la Universidad Santa María y director del Centro de Tecnología Ambientales (CETAM), Dr. Francisco Cereceda en conjunto con la Dra. Margit Schiwkoski del Paul Scherrer Institute (PSI) de
Zürich y el Dr. Ginno Cassasa del Centro de Estudios Científicos (CECs) de Valdivia, iniciativa que además fue presentada en el taller \"Estrategia de Monitoreo Glaciar\", organizado recientemente por este último.
Según precisa Cereceda, en lo que se refiere a la labor del CETAM y muy concretamente a su especialidad, los testigos de hielos que ya están siendo utilizados en esta investigación serán sometidos a una especiación química inorgánica y orgánica para determinar las características de los gases y diversas partículas atmosféricas que se han acumulado durante el paso del tiempo. “Esto nos servirá para determinar la huella dactilar de los compuestos químicos que estuvieron antes presentes y cuáles fueron sus fuentes, para luego con esa información tratar de interpretar que es lo que ocurrió en el pasado e intentar predecir así, que ocurrirá en el futuro con el cambio climático”, explicó.
Nieve y cenizas
Paralelamente a este proyecto, el equipo que encabeza el profesor Cereceda viene
trabajando desde el año 2007 en la especiación química de elementos y compuestos presentes en la nieve, extrayéndose a la fecha muestras de zonas como La Parva y Farellones y comparándose con los niveles de contaminación registrados en los faldeos del volcán Chillán. “Todo esto nos permite determinar cuál es el real efecto de la contaminación antrópica, es decir, aquella generada en una ciudad por el transporte y las industrias, y cómo ésta viaja hasta los glaciales en forma de partículas y gases que finalmente se depositan sobre la nieve, en especial en el caso de las partículas, dado que se trata de núcleos grafíticos que absorben radiación infrarroja (IR), estas se calientan y derriten la nieve más rápidamente. Esto provoca la disminución del albedo -que es la reflexión de la radiación solar sobre las superficies blancas del planeta como los glaciares y los polos cubiertos de nieve y hielo- y este mayor derretimiento de la nieve, estimulará el retroceso de los glaciares y por ende, generará un mayor
efecto invernadero, lo que afectará al cambio climático”, precisó.
El académico también sostuvo que un efecto similar se produce por acción natural, generando el mismo efecto que aquellas acciones en las que interviene el hombre. “Ejemplo de ello, son las erupciones volcánicas que eliminan gases y partículas en grandes cantidades sobre la atmosfera, que se depositan en los glaciares y que igualmente generan un cambio en el albedo”, detalló, añadiendo también “que desde el año 2008 estamos estudiando este tema, tomando muestras en los volcanes Chaitén, Llaima y el Cordón Caulle para identificar la expansión de este fenómeno a lo largo de la cordillera e identificar la huella dactilar química de sus cenizas volcánicas”.
Asimismo, agregó que otro fenómeno que podría eventualmente estar aportando contaminantes son las quemas que se producen en el Amazonas. “En esa zona hay quemas naturales y artificiales para deforestar por causa de la extracción minera o por labores de pastoreo, entre otras, y ese tipo
de emisiones son tan relevantes que su magnitud es capaz de extenderse fuera de Brasil y dar la vuelta completa al globo, emisiones que también podrían estar depositándose sobre los glaciares de Los Andes”.
En ese sentido, señaló que “estamos realizando campañas de monitoreo de la calidad química del aire, aerosoles y nieve en Farellones, La Parva y próximamente en el Glaciar Echaurren, todos en la Región Metropolitana. Paralelamente, tomamos muestras en la ciudad de Santiago y las vamos cotejando con las de la cordillera para detectar el movimiento de los aerosoles. Además, en unas semanas más iremos a tomar muestras a la ciudad de Valdivia y en el volcán Mocho Choshuenco para luego seguir hacia los glaciares de Punta Arenas, específicamente el Grey, en Torres del Paine; cumpliendo así con nuestro objetivo de monitorear longitudinalmente sectores importantes de Chile, tanto en la cordillera como en las ciudades”, sostuvo el académico.
Monitoreo de glaciares
Más de setenta destacados
investigadores y académicos de Chile y Latinoamérica se dieron cita en el taller \"Estrategia de Monitoreo Glaciar\", organizado por el Centro de Estudios Científicos (CECs) de Valdivia y financiado por el Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Chile, el USGS (US-Geological Service) y el Departamento de Estado del Gobierno de EE.UU. Además de contar los avances en sus respectivos trabajos, se trazaron las primeras directrices para implementar una estrategia de monitoreo de glaciares para la región andina de América del Sur, debido al gran impacto que genera su comportamiento en el cambio climático y en lo que se refiere a la acumulación y disponibilidad del recurso hídrico.
Según explicó Cereceda, se trabajó en la implementación de una política de monitoreo de glaciares, la que implica establecer los lugares más interesantes donde se realice un monitoreo permanente a partir de ahora en adelante. “De esta manera se discutieron los criterios con los cuales se van a seleccionar los sitios
de monitoreo, su extensión, vulnerabilidad, importancia hidrológica y situación actual. También se discutió qué metodología e instrumentación se va utilizar para este monitoreo glaciar, así como las formas de financiamiento y de entrega de la información recopilada. Otro punto muy importante fue la discusión sobre la formación e integración de una red de colaboración sobre información glaciológica para toda la región andina, lo que en principio estaría siendo apoyada por el USGS de EE.UU” añadió.